
Pertenece al grupo de los tunicados (también llamados urocordados), denominados así porque la pared de su cuerpo segrega una túnica constituida por una sustancia celulósica (tunicina). La celulosa, omnipresente en el reino vegetal, es excepcional encontrarla en animales.
Presentan un ciclo anual de crecimiento: en otoño, la colonia va perdiendo sus individuos o zooides quedando sólo la base, en invierno empiezan a crecer de nuevo y en verano se produce la reproducción. Las larvas, pelágicas, presentan una notocorda, estructura de soporte interno también presente en los vertebrados que, en estos, terminará por formar parte de la columna vertebral. A raíz de una metamorfosis, estas larvas pierden la cola y la notocorda por digestión, la forma de su cuerpo se transforma y adoptan una forma de vida bentónica (ancladas en el fondo).
Es una especie originaria del Atlántico este (Noruega, golfo de Bizkaia y mediterráneo) pero en las últimas décadas se ha registrado su presencia como especie invasora en otras aguas: en los 90 se detectó en las Azores y Madeira, en 2000 invadió zonas de Sudáfrica y a finales de 2009 se registró su presencia por primera vez en la costa este de Estados Unidos.
(Fotografía Alex Iturrate)